lunes, 3 de mayo de 2010

Alimentos: materia y energía

El concepto de que los alimentos aportan energía es bastante familiar, pero no lo es tanto el concepto de que también aportan materia. Sabemos que el alimento es necesario para el organismo, es decir, concebimos a un organismo que necesita el alimento para seguir funcionando, pero no tenemos en cuenta de que se formó gracias a este último.
Sabemos que nuestro cuerpo está formado por células y sustancias producidas por ellas, y que a su vez, las células están formadas por estructuras integradas por proteínas, lípidos, hidratos de carbono y ácidos nucleicos, y que estas moléculas están formadas por átomos, principalmente, C, H, O, N, P, y S. En última instancia, estamos hechos de átomos
¿De dónde salieron las moléculas y los átomos de los que estamos hechos? Alguna vez, todos fuimos una célula, producto de la fecundación de un óvulo y un espermatozoide, y podemos decir que en ese momento estábamos hechos del material proporcionado por ambas células.
Pero una vez que dejamos de ser una sola célula y estamos hechos de millones de ellas… ¿de dónde salieron los átomos y moléculas para formar esas nuevas células? Esas células no vinieron del exterior, sino que se produjeron en nuestro organismo, y para ello, se necesitaron biomoléculas ¿de dónde salieron estas biomoléculas?.
La pregunta también podría plantearse de otro modo: para formar las proteínas de nuestras células, previamente se necesitaron aminoácidos; para los oligosacáridos y polisacáridos se necesitaron monosacáridos; para los ácidos nucleidos se necesitaron nucleótidos; para los lípidos, glicerol y ácidos grasos, etc. ¿De dónde salieron los monómeros para fabricar esas molécula más complejas?
La respuesta es: de los alimentos. Con los alimentos obtenemos moléculas orgánicas que pueden degradarse en monómeros (durante la digestión) y con esos monómeros, fabricar otros polímeros. Por ejemplo, una proteína que comemos puede digerirse en aminoácidos, y con ellos, podemos fabricar una proteína.
Pero los monómeros también pueden “desarmarse” en las células formando cadenas carbonadas más pequeñas, y esas cadenas se utilizan para fabricar monómeros diferentes. Por ejemplo, partiendo de un monosacárido puede fabricarse un aminoácido.
Por último, existen ácidos grasos y aminoácidos que nuestras células no pueden fabricar. Se denominan “aminoácidos/lípidos esenciales”, y la única forma de obtenerlos es con los alimentos. Por el contrario, los aminoácidos/lípidos que nuestras células sí pueden fabricar, se denominan “no esenciales”, pero recordemos que para fabricarlos siempre se requiere partir de cadenas carbonadas previas, que en última instancia, provienen de los alimentos.

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